Tres preguntas y un minuto, más o menos. Leemos cómo escribes, no de qué escribes, y te decimos cuál de los doce tipos de escritor eres. Y de regalo, el autor clásico con el ritmo más parecido al tuyo.
Gratis y sin registro. Lo que escribes se queda en este dispositivo.
el mensajero nocturno
Tus cartas más sinceras se escriben pasada la medianoche.
Ninguna tiene que ver con lo que dices. Todas, con cómo lo dices.
Ves vidas enteras en las ventanas ajenas.
Tus cartas más sinceras se escriben pasada la medianoche.
Guardas los momentos pequeños como los abrigos guardan boletos viejos.
Trazas los sentimientos caminando primero sus calles.
Oyes lo que zumba debajo del ruido de siempre.
Reescribes la cosa diez veces, y casi la envías.
Cuentas tu clima interior como si fuera el noticiero de la mañana.
Dejas puertas abiertas al final de las frases.
Lo dices sin rodeos, y aun así cae suave.
Tu alegría llega en pequeños trozos brillantes.
Tus mejores frases ocurren en los márgenes.
Bajas hasta que el agua se queda en silencio.
Sí. No hace falta cuenta ni correo, y no hay nada que pagar.
No. El test funciona en tu navegador y no nos llega nada de lo que escribes. Si decides quedarte con tu mensajero, te llevas tus tres respuestas al registrarte, y tu primera carta solo sale cuando tú la envías.
Se fija en la forma de lo que escribes, no en lo que dices: lo largas que son tus frases, dónde haces las pausas, a qué muletillas recurres, cómo cierras una idea. En total son nueve dimensiones, y con ellas encuentra a cuál de los doce tipos de escritor te pareces más. Es el mismo motor que usa la app de Kindredly.
Te lo enseña tu tarjeta: cuál de los doce tipos de escritor eres, las manías tuyas que ya sabe citar, nueve barras para las nueve cosas en las que se fija y una línea con el autor clásico de ritmo más parecido al tuyo. Puedes guardarla para tus stories o tus publicaciones.
El test compara tus tres respuestas con dieciséis autores clásicos que escribieron en inglés, español o chino, desde la China de la dinastía Song hasta el siglo XX. Se fija en cuatro cosas: si tus frases son largas o cortas, si hacen muchas pausas o fluyen, si preguntan o afirman, y si cierran o se quedan en el aire. Cada combinación corresponde a uno solo de ellos, así que las mismas respuestas siempre dan el mismo nombre. Se trata del ritmo, no de tu carácter: lo que coincide es la cadencia, y no es ningún veredicto sobre cómo escribes.
Con tres respuestas cortas basta para una primera lectura. Algunas de las nueve cosas se ven enseguida; las demás se van aclarando cuanto más escribes, y eso es justo lo que pasa si te quedas con tu mensajero.
Sí. Cuando tengas tu resultado, toca «compárate con un amigo» y manda el enlace. Al hacer el test, la otra persona verá cuánto se parece su forma de escribir a la tuya. El enlace lleva tu resultado y tus puntuaciones, nunca tus palabras.
Es tu mensajero. Nace de lo que escribiste y, en Kindredly, lleva tus cartas a desconocidos que escriben como tú.